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Ramón González y Virginia Carrero celebran su primera medalla de oro

Sep 13
10 min read

Updated: Sep 14

El matrimonio de jóvenes profesionales y pareja en el bote Snipe logró la medalla de oro en Santo Domingo 2026 al superar al equipo de Cuba en las últimas dos regatas.



Ramón González Bennazar y Virginia Carrero Araujo son dos profesionales, matrimonio, padres y compañeros de bote. En cuatro años pasaron de comenzar a navegar juntos a subir dos veces al podio centroamericano. Entre una medalla y otra se casaron, nació su hija y tuvieron que aprender a encontrar espacio para el deporte dentro de una vida completamente nueva.




El equipo se formó para San Salvador 2023


Ramón González Bennazar lleva casi 25 años vinculado a la vela competitiva. Ha representado a Puerto Rico en el deporte de vela en Juegos Centroamericanos y del Caribe y en Juegos Panamericanos.


Ramón aprendió a navegar a los 8 años en el Club Náutico de Ponce. Desde entonces, ha tenido una exitosa carrera como atleta de vela. Ha representado a Puerto Rico en el bote Sunfish y en Snipe con su hermano Manuel (Plata en Barranquilla 2018) y con Tiare Sierra (Lima 2019). 


Para el 2022, Ramón se vio en la necesidad de conseguir una pareja de vela para la clasificación para los Juegos de San Salvador 2023. Virginia, su novia de muchos años, aceptó el reto. Aprende a navegar, logran la clasificación, compiten en el lago Ilopango de El Salvador y traen medalla de bronce para Puerto Rico.


La pareja logró medalla bronce en El Salvador 2023
La pareja logró medalla bronce en El Salvador 2023

Tres años después, estos jóvenes profesionales ya convertidos en matrimonio y padres de una niña de un año, encontraron la manera de combinar trabajo, crianza y entrenamiento para volver a representar a Puerto Rico. Así las cosas el mes pasado lograron conquistar su primera medalla de oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026.


Compartimos con los seguidores de la vela PUR algunas notas sobre lo que pasó en antes y durante de la competencia de vela.


Profesionales dentro y fuera del agua


Ramón completó un bachillerato en biología y una maestría en administración de empresas en el Recinto Universitario de Mayagüez de la UPR. La Dra Virginia Carrero se graduó del Recinto Universitario de Mayagüez en 2017 y posteriormente de Louisiana State University en 2021, completando su preparación como doctora en Medicina Veterinaria.


Ramón y Virginia contrajeron matrimonio en 2024. Al año siguiente nació su hija Abril y las prioridades comenzaron inevitablemente a cambiar.


Ante tantas responsabilidades, el deporte de vela pudo haber pasado a un segundo plano. En cambio, la pareja encontró una manera de adaptarse a esa nueva realidad.



Lograr el balance entre trabajo, crianza y entrenamiento


La preparación específica para Santo Domingo comenzó aproximadamente ocho meses antes del evento. Ramón es empresario del sector agrícola y Virginia trabaja como veterinaria. Ambos tienen responsabilidades profesionales que cumplir junto con la crianza de Abril. Así que lograron diseñar un sistema de turnos para que cada cual pudiera cumplir con su rutina deportiva.


Durante la semana, mientras uno permanecía en casa cuidando a la niña, el otro salía a completar su entrenamiento físico. Luego intercambiaban responsabilidades para que ambos pudieran entrenar. Algunas noches las rutinas de ambos terminaban cerca de las 11:00 de la noche.


Foto: COPUR
Foto: COPUR

Encontrar tiempo para navegar juntos presentaba un desafío todavía mayor. Dependiendo de las responsabilidades profesionales de Virginia, podían entrenar en el agua apenas uno o dos fines de semana al mes, de manera que cada sesión tenía que responder a un objetivo específico.


Ante estos retos, trabajando en conjunto con el entrenador del equipo nacional de vela de Puerto Rico, Pedro Luis Fernández Castañeda, identificaron sus principales debilidades y dedicaron cada oportunidad en el agua a trabajar aspectos concretos de velocidad, técnica y táctica. 


Santo Domingo lleva el bote Snipe al límite


Las condiciones que encontraron en Playa Salinas y la Bahía de Calderas, en Baní, Provincia de Peravia, estuvieron muy por encima de lo habitual para una competencia de Snipe. El viento se mantuvo fuerte durante prácticamente todo el campeonato y alcanzó aproximadamente entre 26 y 30 nudos en algunos momentos.



Ramón conoce ese tipo de condiciones por crecer navegando entre Salinas y Ponce. Virginia también llegaba con la experiencia reciente de varios meses entrenando en las bahías de Ponce y San Juan, aunque reconoce que nada de aquello alcanzaba completamente la intensidad encontrada en la Bahía de Calderas de la República Dominicana.


La pareja comenzó el campeonato con gran optimismo ganando la primera carrera, confirmando desde el inicio que podía luchar por el oro. Sin embargo, en la segunda carrera perdieron el control y el bote se volcó. Para Virginia fue un impacto fuerte. Era la primera vez que se volcaba en medio de una competencia. Acto seguido, lograron enderezar el bote, ajustaron el rumbo y terminaron en un sorprendente 3er lugar. 


Virginia resume lo vivido ese día:


Empezamos bien, con un primero. Eso te motiva y empiezas bien el campeonato. Peeeero tuvimos una volcada que nos desajustó un poco - a mí por ser el shock y susto de mi primera volcada en una regata. En días de 3 carreras, no tienes mucho tiempo para recuperar ni lamentar. Tuvimos que olvidar y terminar el día bien para no perder más puntos. 


En preparación para el día siguiente, Ramón realizó ajustes en el bote que les permitieron encontrar mayor velocidad a lo largo del curso náutico. Finalizado el 3er día de competencia, la lucha por el campeonato comenzó a concentrarse principalmente en el equipo cubano.


Cuba obliga a Puerto Rico a luchar por cada punto


Nélido Manso, timonel del equipo de Cuba, es uno de los navegantes de Snipe más experimentados del mundo. Fue campeón mundial de la clase Snipe en 1999 y su trayectoria de cuatro décadas también incluye tres medallas de oro en Juegos Panamericanos y medallas de plata en Juegos Centroamericanos y del Caribe. En esta ocasión, Erika Ibañez conformó la dupla como tripulante del Snipe cubano.



La lucha entre Puerto Rico y Cuba permaneció cerrada durante prácticamente toda la serie y llegó a su momento más complicado durante el penúltimo día. El exceso de viento mantuvo las regatas aplazadas durante horas y, cuando la flota finalmente fue enviada al agua cerca de las 4:30 de la tarde, los atletas tuvieron que pasar rápidamente de una larga espera a competir bajo condiciones extremas que llevaron los botes al límite.


Durante la primera carrera del 4to día, el Snipe puertorriqueño estuvo cerca de volcar y Virginia cayó al agua mientras Ramón y la embarcación continuaban alejándose impulsados por el viento. Ella nadó con todas sus fuerzas hacia el bote y consiguieron regresar a la carrera. Aún así, con toda la intensidad de la competencia, lograron terminar la carrera en cuarto lugar.


La segunda carrera del día comenzó con apenas unos minutos. No tuvieron tiempo para recuperarse física y emocionalmente. Virginia todavía sentía la taquicardia provocada por el susto y la preocupación de que aquel incidente pudiera costarles el liderato. Acabaron el día con 4to y 3er lugar. Este fue el peor desempeño luego de 3 días de competencia. La medalla de oro se les estaba escapando de las manos.


Navegaron en vientos con ráfagas de más de 25 nudos.
Navegaron en vientos con ráfagas de más de 25 nudos.

Fue un día bien difícil para la pareja. Tuvieron que procesar toda la frustración de la espera en el agua por 4 horas, el viento excesivo, la tensión de volcarse y la idea de ver la medalla de oro alejarse. 


“Llegamos al apartamento frustrados y un poco tristes, tan cerca del oro y a la vez tan lejos. Luego de un mal día, teníamos que calcular cómo volver a recuperar el oro. No podíamos permitirnos ni medio error (ni media volcada) más”, recuerda Virginia.


Quedaban solamente dos regatas para ganar el oro


La noche antes de las carreras finales, la pareja tuvo que dedicarse a recuperar la concentración y estudiar los escenarios. Ramón se reunió con el coach Pedro Luis para analizar la puntuación y establecer la estrategia, mientras Virginia intentaba dejar atrás el día más difícil de su campeonato y atender a su hija. Ramón no estaba dispuesto a darse por vencido. Este era su tercer intento para lograr el oro en juegos centroamericanos.


“Teníamos más ganas de conseguir el oro que nunca. Yo perdí el oro con mi hermano en 2018 y en 2023 con Virginia. No quería que ocurriera por tercera ocasión”, recuerda.



Virginia resumía el plan de una manera todavía más sencilla: 


“El goal era claro para el último día: ganar las dos carreras y recuperar el oro que perdimos el día anterior”.


Salieron enfocados el último día


El último día de competencia, el equipo de Snipe PUR consiguió una excelente salida en la primera carrera. Aproximadamente dos minutos después de la salida se complicaron las cosas. Una rotura en el ‘boom vang’ los obliga a reducir velocidad y realizar reparaciones de emergencia. 


Por un momento, Virginia pensó que todo el trabajo de los meses anteriores podría terminar. 


“Debo admitir que al ver la cara de Ramón, pensé que ya no teníamos salvación”.


Ramón identificó que la pieza podía colocarse nuevamente y Virginia comenzó a trabajar en ella mientras continuaban navegando. Cada segundo utilizado en la reparación significaba perder distancia frente a los rivales, pero finalmente Virginia consiguió encajar la pieza y el Snipe volvió a acelerar.



La pareja tuvo entonces que recuperar el terreno perdido. Continuaron remontando hasta conseguir adelantar al equipo cubano en la parte final del recorrido y cruzaron la meta primeros por apenas segundos. Increíblemente, lograron ganar la primera de las dos carreras que necesitaban. Con un virtual empate en puntos, tanto Cuba como Puerto Rico dependían de la última regata.


Resultados finales de Snipe por carrera en Santo Domingo 2026
Resultados finales de Snipe por carrera en Santo Domingo 2026

Ramón explicó lo vivido ese día:


Salimos directo al match race con Cuba en la salida de la primera carrera del último día. Lo pudimos dominar totalmente. Cuba tuvo una salida que los dejó bastante atrás. Salimos positivos y listos para mantenernos al frente de él. El problema fue que 2 minutos después de la salida, se nos rompió el vang. Virginia logró arreglarlo y continuamos. En ese momento Cuba ya nos había alcanzado nuevamente. Se mantuvo frente a nosotros durante toda la carrera y en la última pata, en el último reach, le pasamos. Obtuvimos 1er lugar en la primera carrera. 


La última carrera terminó siendo, según recuerda Virginia, la más larga de todo el campeonato, precisamente cuando la ansiedad hacía que cada minuto pareciera extenderse. El equipo PUR volvió a realizar una buena salida y comenzó a buscar la posición necesaria para ganar el campeonato. Ramón y Virginia consiguieron adelantar a Cuba y, una vez al frente, continuaron navegando sin relajarse hasta llegar a la meta. 



Cuando la línea de llegada comenzó a acercarse, Virginia empezó a gritarle a Ramón que lo habían logrado. Él todavía respondía que “todavía no”, negándose a celebrar antes de cruzar, aunque ambos ya tenían lágrimas en los ojos.


“Cruzar esa llegada fue una sensación que no puedo describir. Yo estaba demasiado contenta, pero poder estar en el barco con Ramón y verlo ganar su medalla de oro tan deseada, eso sí fue lo máximo. Cuando estaba casi perdida, la recuperamos y logramos el oro”, recuerda Virginia.


Después de 12 regatas, Puerto Rico terminó con 18 puntos netos, Cuba con 20 y Guatemala con 30. Fue la primera medalla de oro centroamericana de Ramón y también la primera de Virginia. 




Una victoria que celebraron como ninguna otra


Virginia se subió al Snipe en el 2022 para acompañar a Ramón en su pasión y terminó descubriendo un deporte que ahora también forma parte de su propia vida. Juntos ganaron bronce en 2023, se casaron en 2024, se convirtieron en padres en 2025 y en 2026 subieron juntos a lo más alto del podio.


Abril, todavía demasiado pequeña para comprender lo ocurrido, los acompañó en todo el proceso. Cada turno para cuidarla mientras el otro entrenaba, cada fin de semana organizado para poder navegar y cada noche en que sus padres llegaban tarde de hacer ejercicio también formaron parte de aquella medalla.



“Entrenar y competir con mi marido es lo más cool del mundo. Pero este año hacerlo con una mini cheerleader lo hace aún más especial. Creo que cuando Abril lo entienda, lo va a encontrar muy cool también”, dice Virginia.


La satisfacción está precisamente en haber conseguido mantener todas esas partes de sus vidas funcionando simultáneamente.


“Súper orgullosa de los dos por poder manejar trabajos full time, ser papás full time y navegantes, ahora campeones centroamericanos”.


La victoria también formó parte de una actuación histórica de la vela puertorriqueña en Santo Domingo 2026. Puerto Rico consiguió seis medallas en disciplinas distintas -incluyendo cuatro de oro, una de plata y una de bronce. Ramón y Virginia pudieron compartir su campeonato con una generación de atletas que produjo uno de los mejores resultados colectivos del país en este deporte.


“No hay manera de explicar lo que se siente escuchar la borinqueña en estos eventos. Ni hablar de escucharla 4 veces. Para mí es un honor haber formado parte del equipo de vela más exitoso en la historia de unos juegos centroamericanos” señaló Ramón.


Virginia por su parte, expresó que los Juegos de Santo Domingo fueron "una experiencia demasiado bonita".


¡Ver a Pedruco ganar su medalla de oro tan merecida!

Ver a Sebastian ganarle al campeón del mundo y destrozar el campeonato.

Quique navegar tan contento porque estaba acompañado de la mejor crew, su hija Paula. La emoción de Marina y de sus papás.

Y conocer a Isa y a Diego los chiquitos del grupo, encajar tan bien, navegar con tantas ganas y ganarse la plata, ¡brutal!”




El próximo reto será Lima 2027


El próximo gran objetivo de Ramón y Virginia son los Juegos Panamericanos de Lima 2027, donde esperan volver a competir juntos en Snipe y aspirar a una medalla frente a algunos de los mejores equipos del continente.


El camino volverá a exigir la misma coordinación que los llevó hasta Santo Domingo: cumplir con sus responsabilidades profesionales, criar a Abril y encontrar los espacios para entrenar y competir internacionalmente.


Antes de comenzar de lleno ese próximo desafío como pareja, Ramón tendrá otra responsabilidad representando a Puerto Rico. Ha sido seleccionado como capitán del equipo puertorriqueño que competirá en noviembre en Brasil en las clasificatorias panamericanas de la Star Sailors League. Ese evento de alcance mundial será tema para otro escrito más adelante. 








Nota al calce sobre el Snipe: un velero clásico.


El Snipe es un velero ligero de dos tripulantes creado en Estados Unidos en 1931 por el diseñador naval William F. Crosby. Con aproximadamente 15 pies de eslora, utiliza vela mayor y foque y se caracteriza por ser una embarcación técnicamente exigente, en la que pequeños cambios de ajuste, balance y posicionamiento pueden producir diferencias importantes en velocidad.


Foto: Snipe.org
Foto: Snipe.org

El timonel dirige la embarcación y participa en las decisiones tácticas, mientras el tripulante desempeña un papel fundamental en el balance, los ajustes de las velas y las maniobras. La comunicación entre ambos es esencial, particularmente cuando aumenta el viento.

La clase se ha extendido durante décadas por numerosos países y mantiene una presencia especialmente importante en América Latina, Estados Unidos y Europa. Su tradición competitiva y su carácter técnico la han convertido en una de las clases de vela ligera de mayor trayectoria internacional. 


En los últimos 15 años, Puerto Rico ha tenido gran éxito en esta clase logrando campeonatos mundiales, regionales, centroamericanos y panamericanos en los que se ha destacado los timoneles Raúl Ríos y Ramón González con diferentes tripulantes.


Para conocer más sobre la clase Snipe, visite: https://www.snipe.org/


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